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¿Hacia dónde se mueve la electromovilidad en Colombia?

Autor: Jhorman Zavala

La transición energética de Colombia los ha posicionado en el continente como un referente en energías renovables y movilidad eléctrica.

La electromovilidad no es el futuro, sino el presente. Bajo esta premisa las estrategias de distintos países de Latinoamérica apuestan por los vehículos eléctricos para descarbonizar su parque automotor. Y además puedan brindar soluciones que vayan de acorde a las tendencias mundiales de movilidad sostenible.

Colombia es uno de los países de la región que más énfasis ha puesto para incentivar la electromovilidad. No solo se exime los derechos de importación, sino también existen descuentos asociados al uso de vehículos eléctricos.

“Los vehículos eléctricos e híbridos, por ser proyectos de Gestión Eficiente de Energía, pueden acceder a otros incentivos tributarios como depreciación acelerada, exclusión del IVA, deducción o descuento de renta y cero aranceles” señalan desde el Ministerio de Minas y Energía (MINEM) a Negocios Verdes

La transición hacia los autos eléctricos se ha convertido en una estrategia multisectorial que compenetra al sector público y privado. ¿De qué forma lo hicieron?

Bus eléctrico K9G

La primera chispa

El Decreto 677 del 2011 de Bogotá fue la primera chispa del cambio para el parque automotor. El principal punto fue marcar la necesidad de un transporte no contaminante para el desarrollo de la ciudad y del país.

Es así como el 2012, BYD, una empresa de origen chino, aterriza en aquella ciudad con la incorporación de un proyecto de taxis eléctricos para recorrer la ciudad colombiana.

El proyecto tuvo resultados favorables y esta compañía vio que Colombia era un país apto para desarrollar una agresiva estrategia de mercado para poder abarcar la electromovilidad tanto en el sector público como privado.

Electromovilidad pública

“A mediados del próximo año vamos a tener más de 1400 buses eléctricos. La mayor flota a nivel latinoamericano” enfatiza Juan Felipe Velásquez Montoya, Commercial Manager de BYD Colombia Y es que las facilidades del mercado colombiano han repotenciado el crecimiento de BYD Colombia en estos años para despegar en el transporte público.

Velásquez reconoce que estas características permitieron ofrecer soluciones eléctricas a distintos sectores. Ya sea siendo parte del Transmilenio (sistema de transporte tipo BRT de Bogotá), en el sistema Metroplús de la ciudad de Medellín, o con buses de transporte interno en el aeropuerto. A partir del éxito de estos segmentos, están llegando también al sector de transporte de carga.

Sin embargo, para crecer aún más, tuvieron que enfrentarse al constante reto:  demostrarle al cliente que el coste más alto del vehículo eléctrico compensaba el ahorro en mantenimiento y combustible necesarios para operar un vehículo a combustión.

“Cuando estructuras un modelo de negocios, tienes que ver la proyección completa de acorde al plazo que estás evaluando. Tienes que ver el capex inicial (capital) y el opex(gastos operativos) en 7 u 8 años. Y los gastos operativos del vehículo eléctrico son mucho menores que los de vehículos de combustión interna” apunta Velásquez.

En un corto plazo, BYD tiene planificado participar en proyectos de trenes eléctricos, camiones eléctricos y transporte masivo.

Bus eléctrico K9G

Electromovilidad en casa

No obstante, el gran desafío de muchos países es poder acercar la electromovilidad al sector privado. Esto se puede lograr de distintas formas: tener precios competitivos, beneficios atrayentes y contar con estaciones de carga que garanticen que los vehículos podrán completar sus rutas sin quedarse sin batería.

El MINEM en alianza con diversas empresas de la industria energética, empezaron a desplegar una serie de estaciones de carga alrededor de distintas ciudades. Incluso algunas estaciones de combustible acoplaron un cargador dentro de sus instalaciones.

Además, esto se vio promocionado por leyes que incentivaron esta medida. Por ejemplo, la ley 1964 facilita el uso de vehículos eléctricos. Incluso hay medidas que señalan que en cada ciudad de más de 500 mil habitantes deben existir al menos 5 estaciones de carga pública.

Velásquez comenta que esto ha incrementado el interés por el auto eléctrico. Sin embargo, la carga domiciliaria (cargar el auto en casa) también resulta una opción atractiva, pues no se añade el gasto en IVA que viene incluido en la carga pública.

Solo en autos particulares, BYD cuenta con más de 500 vehículos que transitan por las calles colombianas, y se espera que esto incremente más.  Velásquez es enfático en señalar que ofrecer auto eléctricos particulares siempre será un potencial atractivo para empresas que cuenten con un posicionamiento adecuado y un portafolio variado de estos vehículos. La descarbonización del parque automotor será el factor clave para incentivar este cambio.

“A agosto de 2021, Colombia contaba, en total, con 4.849 vehículos eléctricos. Logrando un avance del 73,5% en la meta que establecimos en el Plan Nacional de Desarrollo de contar con una flota de 6.600 vehículos eléctricos” comentan desde el MINEM a este medio.

Auto E3 de BYD

¿Un auto de lujo?

Sin embargo, hay que tener en claro una cosa: no todo lo que se enchufa es 100% verde. Los autos eléctricos todavía tienen un largo camino para ser la panacea de la movilidad sostenible. Y es que aún existen diversos retos en su cadena productiva para lograr la sostenibilidad total.

Ciertas baterías presentan una composición y estructura compleja de reciclar. Por ello, la recuperación de este residuo terminada su vida útil resulta muy difícil, y por tanto puede acabar en un relleno sanitario.

Además, para la extracción de níquel o cobalto, necesarios para las baterías, se señalan problemas medioambientales y laborales en algunas minas de África.

No obstante, muchas empresas intentan reducir este impacto al mínimo posible. Velásquez Montoya indica que en BYD están constantemente innovando en la tecnología de las baterías. Por ello existe la Blade Battery, que aseguran que su composición basada en hierro fosfato le brinda una mayor reciclabilidad.

Incluso trabajan en la implementación de reutilización de baterías extraídas para darles una segunda vida. De forma que pueden extender su vida útil sirviendo de respaldo energético a los sistemas de generación distribuida que lo requieran.

“Nosotros somos fabricantes de nuestras baterías. Damos la garantía de 8 años para que la batería esté al 60%. La segunda vida puede durar hasta 15 o 20 años en comunidades de almacenamiento en localidades o escuelas donde no llega la electricidad” finaliza.

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BYD Colombia

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Juan Felipe Velásquez Montoya, Commercial Manager – BYD Colombia

Ministerio de Minas y Energía

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