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¿Es la peatonalización buena para los negocios?

Autor: Jhorman Zavala

Recuperar los espacios públicos a favor del peatón se ha convertido en una estrategia de desarrollo urbano cada vez más importante.

Recuperando el espacio público

Muchas ciudades en Latinoamérica han crecido a un ritmo desbordante. Con ello se ha incrementado el parque automotor y proyectos urbanísticos que priorizan el tránsito de automóviles sobre más vías para peatones.

Sin embargo, también existe una tendencia ‘verde’ a enrumbarse por la corriente opuesta: impedir el paso de vehículos por zonas delimitadas y favorecer el paso único de peatones por las pistas. ¿Cómo es esto viable?

Peatones o autos

Existen diversos factores que favorecen la peatonalización en muchos lugares de Latinoamérica, en especial, los centros históricos. Y es que la arquitectura proveniente de la época de la conquista española ha configurado no solo un atractivo turístico, sino una oportunidad para reenfocar el tráfico de las ciudades en relación con sus calles principales.

Es una realidad que muchas de estas calles tienden a ser estrechas. Pues fueron diseñadas para el paso de personas, carretas y animales, y no se consideró si quiera la posibilidad de vehículos motorizados en esos tiempos.

Por ello, muchas ciudades sufren de los llamados “cuellos de botella”, donde el tráfico de las calles aumenta exponencialmente cuando la zona de construcción moderna cruza con las calles tradicionales, con pistas monocarril o muy angostas.

Una solución es la peatonalización, que permitirá modificar las rutas del tránsito vehicular para favorecer a los intereses de la ciudad, a la par de generar nuevas experiencias y oportunidades de negocio entre los ciudadanos.

Caminante, sí hay camino

Existen distintos factores que se toman en cuenta para elaborar proyectos de peatonalización de calles. El primero es el factor ambiental.  La reducción de autos genera dos consecuencias: disminuir la polución en el aire y desincentivar el uso de vehículos motorizados para llegar a zonas adyacentes.

El siguiente factor es el turístico. Se ha demostrado que los centros históricos que cuentan con calles peatonalizadas concentran más cantidad de visitantes, seducidos por la arquitectura tradicional de este lugar, y por consecuente hay un aumento de negocios atraídos por esta densidad humana.

Esto también se complementa en calles de larga extensión o con un valor urbano importante. Por ejemplo, la Calle Florida en Buenos Aires es un gran caso de cómo 1.1 km de trayecto peatonal pueden generar un ecosistema de negocios vinculados a este cambio demográfico. Galerías, bares, bancos, librerías, grandes tiendas y restaurantes completan el paisaje de esta calle.

Además, se puede mencionar el caso de la Calle Madero, en México, una de las zonas peatonales con mayor extensión. Esta calle céntrica de la CDMX es transitada por más de 200 mil personas al día, y se percibió una notable revalorización de los terrenos y negocios de esta zona a partir de su peatonalización en 2010.

El dinamismo comercial es el factor que resulta como consecuencia de un correcto proyecto de peatonalización. Y es que además de las evidencias por la cantidad de negocios dentro de la zona, existen diversos estudios que ofrecen más información al respecto.

Una investigación de Jonathan Gamboa y Maya Soto en las ciudades peruanas de Cusco y Piura demostró que la peatonalización de la calle mejora la trama urbana, aumenta considerablemente el tiempo de permanencia de los peatones en la zona y mejora la calidad de vida de los vecinos.

¿Es la peatonalización siempre viable?

Sin embargo, hay que estar alertas a las intenciones de los proyectos de peatonalización. Y es que estos pueden corresponder a estrategias del alcalde de turno que tengan objetivos ajenos al desarrollo ambiental y sostenible. Es vital que las estrategias implementadas respondan realmente a las necesidades de sostenibilidad y movilidad que cada ciudad necesita.

Por ello es importante siempre evaluar cada caso por separado, y dar cuenta de la viabilidad del proyecto, pues peatonalizar, por ejemplo, una zona industrial o de descarga constante de mercadería, es un problema que puede generar más tráfico en vez de desincentivarlo.

Pero hay algo en lo que todos los estudios de caso coinciden. La pirámide de la movilidad urbana es un gran referente a la hora de establecer estrategias dentro del sector. Y no es que el uso de autos sea malo per sé, sino que se debe priorizar otro tipo de sistemas de transporte en beneficio común y no en beneficio de pocos.El cambio no siempre es bienvenido por todos, por ello es importante la labor comunicacional para demostrar con cifras y experiencias que la peatonalización puede ser un elemento muy importante en el ansiado desarrollo urbano sostenible.

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